José Medina Pedregosa – A vueltas con la inquisidora eutanasia.

«CA UNO ES CA UNO«

A vueltas con la inquisidora eutanasia
José Medina Pedregosa, Córdoba
Lectores@https://x.com/DiarioSigloXXI  miércoles, 8 de abril de 2026, 09:38 h (CET)
«El Estado debería estar proporcionando con todos los medios posibles una vida digna, no una “muerte digna con una inyección letal”.


Entre todas las frases que se han vertido estos días, sobre la muerte por la eutanasia, yo la llamo, inquisitoria; por la muerte de Noelia. Me quedo con esta frase: “La muerte de Noelia repugna la razón”. No comprendo cómo, se ha cambiado el juramento hipocrático, en uno de estos epígrafes, dice: “el respeto a la vida y la prohibición de causar daño intencionado”. Mas intencionado no cabe. Intensamente intencionado, irracional y traicionera.  

El Estado debería estar proporcionando con todos los medios posibles una vida digna, no una “muerte digna con una inyección letal”. No seré yo quien señale con el dedo, pero si lo rotulo diciendo que, tenemos unas leyes, absolutistas, llenas de una tiranía que, a cualquiera, en estos momentos, nos pueden señalar con el dedo diciendo: y, a este, también.  

El papel imprenta se deja colorear con colores negros, llenos de muerte. Donde una inquisitoria eutanasia ha mordido de muerte a una joven de 25 años. A esta jovencita, yo la he visto en uno de los pasajes que nos abundan las televisiones hablando correctamente y con sentido común correctísimo. No sé, ni me atrevo en observar, sin decir palabras a esta maldita eutanasia, aplicada a esta joven, pero si diré que, el estado, los juramentos hipocráticos, fueron jurados, comprometidos hechos y la buena “venturanza humana”, ha dejado la vida humana tirada por las alcantarillas, cegándola por las espaldas de una muerte.

A esta, la llaman muerte digna. Los tratamientos paliativos se ido al carajo.   Nadie ha abierto la boca para impedir tal abuso, si, con un atropello infame mirado hacia atrás. La opción que se ha tomado en esta repugnante “muerte digna” Muerte digna ¿de qué? Entre unos y otros la hemos puesto delante del cadalso con una soga que le llamamos: eutanasia. Y que yo, libremente la llamo: inquisidora eutanasia.   Dejando en olvido unos cuidados paliativos, decorosos y los avances terapéuticos. Buscando esta palabra maldita, macabra y asesina, llamada: Eutanasia. ¿Qué mente tendría el padrino de esta palabra fúnebre? ¿Quién sería el que la bautizó con esta trampa mortal? ¿O, quien la pagó? ¡Tan bajo hemos quedado la especie humana?